Un día más.

Información de: OLAB y Taringa

Desperté temprano, pero no tan temprano como para despertar al humano, era de esos días que no trabajaba, se quedaba en su cama y yo aprovechaba debido a lo tibio de su cuerpo, siempre me acomodaba en casi todas las posiciones que podía, aunque a veces no le gustaba y solo me quitaba diciendo “Quítate cabrón”.

Cuando veía que se levantaba lo seguía para exigirle mi comida, él me servía de las croquetas de la bolsa que podía reconocer a kilómetros aunque tenía mucha hambre y me regañaba si veía que me las quería comer todas de un jalón.

Se iba y nos dejaba solos. El perro me caía mal era muy molesto y me molestaba mucho pero no lo permitía, sobre todo cuando yo estaba en el sillón, algunas veces solo lo molestaba para divertirme pero eran en contadas ocasiones, cuando las manecillas del reloj se ponían en forma de L sabía que iba a llegar el humano.

Además la cola del perro parecía helicóptero  y él también podía olerlo. Ambos lo íbamos a recibir y él siempre que nos veía estaba contento aunque luego veía a su alrededor y si el tonto perro había hecho algo lo notaba. Creo que yo siempre me portaba bien, ya que estuvimos mucho tiempo junto.

Un día me salí, me dio miedo, estuve peleando con otros gatos y obviamente perdí, llegué a casa con algunas heridas que el humano inmediatamente me curó, estaba preocupado, lo había visto así antes por otras situaciones, pero logró sanar y a mí me quitó las ganas de salir por la ventana otra vez.

Todo comenzó a cambiar cuando sentí un dolor y no quería comer tanto como antes, me llevó al veterinario, la experiencia no fue para nada agradable, olor a otros gatos y perros, olores que no había podido reconocer, todo era muy confuso. Me dieron unas horribles medicinas que terminé tomando porque cuando eso sucedía me sentía mejor también me hicieron un ecocardiograma.

Me dejó en el veterinario porque ahí podían cuidarme pero no pude sobrevivir. Disculpa por todas las molestias que te ocasioné estos años, gracias por estar conmigo siempre, sé que pasamos cosas muy duras pero estuvimos juntos siempre. No éramos una manada grande pero éramos amigos.

Vídeo :Vimeo

Estuve ahí cuando todos te dejaron, cuando la pasaste mal pero también pasamos buenos momentos juntos, los días en que no salías, los días en que regresabas eran los mejores. Recuerda que te espero a mitad del arcoíris, porque eres el compañero más genial que pude tener.

Cuida al perro, ya no tendrás que preocuparte por mí, siempre te amé humano, me encanto coincidir en esta vida, ojalá nos volvamos a ver pronto, te voy a extrañar.

Gracias por leer lo que tenía que decir sé que no es mucho y que este no es ni la punta del iceberg sobre lo mucho que significó para mí pero no quería dejar esto pasar, en serio pasé los mejores momentos contigo y siempre estaré infinitamente agradecido.

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